Era un día de verano, estábamos en la casa del pueblo con
toda la familia. Estábamos pensando dar
una vuelta con las bicicletas por un camino junto a un gran lago, pero dependía
de si tenían ganas. Después de hablar de esto un buen rato decidieron que irían.
Iban toda la familia desde los más mayores hasta los más pequeños. Entonces,
coincidieron con vecinos del pueblo que también estaban dando una vuelta con
sus bicicletas, se unieron e iban todos juntos. Pero cada vez iban más deprisa,
y se olvidaron de un niño pequeño que no podía ir más rápido. Se acordaron de
él y retrocedieron para ir a buscarlo. Este estaba acostumbrado a quedarse el
último y trataba de no llorar. Sus familiares
le contaron que se habían olvidado de él. Al final se fueron todos a la casa
y hablaron del día.
domingo, 9 de febrero de 2014
miércoles, 5 de febrero de 2014
Oraciones impersonales.
Era una mañana de invierno, en la que no paraba de llover. En
el periódico y en las noticias ya se informó de que iba a estar lloviendo sin
pausa, y se recomendó no salir de sus hogares; pero las personas tenían que ir
a diferentes sitios como al trabajo, al colegio, etc. Se produjeron numerosos
accidentes de tráfico ya que al ser la lluvia tan intensa los conductores no
podían ver con facilidad. Varios árboles y edificios se cayeron provocando el corte de carreteras. Se
apagó la luz en toda esta ciudad, afortunadamente solo duró media hora. Entrada
la tarde, a las cuatro o cinco se supo que más de diez personas estaban
desaparecidas y tres habían muerto. Los equipos de rescates se pusieron a
buscar a los desaparecidos, pasadas unas horas habían encontrado a tres; un
padre y sus dos hijos. Estos tenían frío y estaban mojados. Los llevaron a su
casa donde se encontraba la mujer de este hombre; que al verlo no paraba de
llorar y sonreír. Pero todavía quedaba por buscar a siete personas. Llamaron a helicópteros
para rastrear mejor la zona, se encontraron entonces a dos mujeres que tenían
un árbol encima; las salvaron pero se les habían roto varios huesos de la
pierna y del brazo. Las lluvias cada vez eran más intensas y al resto de
personas se les dio por muertas ya que no podrían estar vivas.
sábado, 1 de febrero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
La infantina encantada.
Un día, un caballero que vivía en una pequeña casa en la
montaña, decidió ir a cazar. Este caballero era alto y fuerte, llevaba como de costumbre sus dos perros de
caza. Se montó en el caballo y cogió su espada.
Al llegar al bosque
ya eran las seis de la tarde y decidió encontrar alguna presa para matar,
entonces los perros se pusieron a buscar animales como conejos, liebres,
etc. El
caballero al ver que sus perros no encontraban nada decidió irse de nuevo para
su casa. De vuelta a su casa, se le hizo de noche y se paró a descansar al pie
de un roble muy alto. Al levantar un poco los ojos se dio cuenta de que en la
rama más alta de ese roble había una niña. Esta tenía los cabellos rubios y
largos, sus ojos eran de un color claro.
La niña se acercó al caballero y le dijo:
-No tengas miedo caballero, yo soy la hija del rey y de la
reina de Hungría, me dejaron en esta montaña por siete años pero mañana me recogerán,
caballero llévame contigo.
El caballero le respondió:
-Espera a mañana, le pediré consejo a mi madre y volveré a
por ti.
La niña le despidió decepcionada ya que le había dejado sola
en aquella montaña.
Al día siguiente, el caballero buscó a la niña por la
montaña pero esta no estaba, ni respondía a los gritos del caballero. Luego miró
detrás y pudo observar a una gran caballería con condes, duques y señores con
ellos iba la pequeña infanta, la niña de los cabellos rubios y largos. Al ver
esto el caballero tomó su espada y se suicidó quitándose la vida.
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